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sábado, 20 de septiembre de 2014

Las Preguntas de Beckett

He dado con dos maravillas en la librería El Péndulo en el D.F: Obras completas de Sally Mará de Raymond Queneau (detrás de la cual llevaba mucho tiempo) y la trilogía de Beckett Molloy, Malon muere y El innombrable.

En Molloy uno de los personajes se hace 16 preguntas que resultan, en mi humilde opinión, en toda una lección de lo que debe tener la buena literatura: humor, tragedia y juegos literarios.

"1.° ¿Qué valor debe otorgarse a la teoría de que Eva salió, no de la costilla de Adán, sino de un tumor donde la espalda pierde su honesto nombre (es decir, en el culo)?

2.° ¿La serpiente reptaba o, como afirma Comestor, marchaba erecta?

3.° ¿María concibió por el oído, como afirman san Agustín y Abobardo?

4.° ¿Cuánto tiempo nos hará vegetar aún el Anticristo?

5.° ¿Realmente tiene importancia con qué manos nos enjugamos el ano?

6.° ¿Qué pensar del juramento proferido por los irlandeses con la mano derecha sobre las reliquias de los santos y la izquierda sobre el miembro viril?

7.° ¿La naturaleza observa el descanso dominical?

8.° ¿Puede ser cierto que los diablos no sufren tormentos infernales?

9.° ¿Qué pensar de la teología de Craig?

10.° ¿Es cierto que san Roque de niño no quería mamar los miércoles ni los viernes?

11.° ¿Qué pensar de la excomunión de insectos en el siglo XVI?

12.° ¿Debe aprobarse la conducta del zapatero italiano Lovat, que se crucificó después de haberse castrado?

13.° ¿Qué diantre hacía Dios antes de la creación?

14.° A la larga, ¿la visión beatífica no debe resultar aburrida?

15.° ¿Debe ser cierto que el suplicio de Judas queda en suspenso los sábados?

16.° ¿Y si la misa de los muertos se dijera por los vivos?
"

jueves, 17 de julio de 2014

De por qué "Tierra en la lengua" fue una decepción

Había ya manifestado el entusiasmo ante el estreno de la última película de Rubén Mendoza, "Tierra en la lengua". Y es que, en efecto, el trailer es muy prometedor: un anciano al final de la vida que pide morir en manos de su nieto, imágenes de animales ariscos en medio de tristes cantos de vaquería, el misterioso y hermoso paisaje del llano y, por supuesto, un título bellísimo. No sé quiénes son los encargados de hacer los trailers, pero este quedó muy bien hecho: escogió las piezas de un rompecabezas que nunca se armó.

Aquí algunas razones (intentando no tirarnos la película hablando de los detalles) de por qué la película es una farsa:

1. La tradición colombiana de hacer reír: Teniendo todas las herramientas para una muy buena tragedia, Mendoza no renuncia, ni siquiera en los momentos que por sí mismos son trágicos, a hacer reír al público. No estoy hablando de la difícil mezcla entre comedia y tragedia, estoy hablando de comedia mala, barata.

2. Un pésimo humor: Y no sólo busca hacer reír permanentemente, sino que lo hace con un humor tan aterrador que en algunos momentos recuerda "El paseo": un hombre que baila vestido de mujer o una canción "grosera" sobre comerse a una vieja.

3. Pésimos actores: A excepción del viejo (Jairo Salcedo) que hace un papel impecable, los dos jóvenes protagonistas lo hacen realmente mal. Y  no creo que sea culpa de ellos. O mejor, además de ellos, es culpa de Mendoza que por querer retratar su propia historia, renunció a modificarla habiendo podido incluir a un joven más parecido al protagonista de "El vuelco del cangrejo", es decir, un personaje un poquito más complejo, menos superficial, que se articulara mejor con el ambiente de la película, que la dotara de trama, de algo más de complejidad.

4. Diálogos acartonados: Sumado a los dos personajes jóvenes, en momentos los diálogos caen no sólo en el humor facilón, sino además en acartonamientos que terminan tentando a abandonar la sala. Sólo un ejemplo: el corto monólogo del guerrillero sentado de espaldas explicándole a los jóvenes la razón de su lucha no es más que una caricatura.

5. Drogas y guerra: No fue capaz de renunciar Mendoza a incluir una "traba" con alucinógenos. Tampoco fue capaz de renunciar a mostrar la guerra. Lo peor de todo es que lo hace mal, lo hace groseramente, de manera fácil, explícita, evidente. Para saber cómo hacerlo de mejor manera, bastaría con recordar la forma como William Vega incluye la presencia de la violencia en "La sirga". Para hablar de la violencia no hay que mostrar la sangre, para hablar de la guerrilla no hay que mostrar uniformes camuflados ni mucho menos poner a hablar, durante diez segundos, a un guerrillero. Para hablar de la muerte no hay que mostrar muertos.

6. Escenas, historias y personajes que no sirven para nada: Imagino que no se aguantó las ganas Mendoza de contar pequeñas historias vividas por él mismo a propósito de la relación con su abuelo, a pesar de que no aportaran nada a la historia central: una loca que anda preguntando por una bebé o un médico que aparece sólo para repartir y consumir alucinógenos y que luego desaparece. En algún momento, A. y yo nos dijimos: ahora ya todo se acabó, cualquier cosa puede pasar de aquí en adelante, cualquier personaje o cualquier historia salida de la nada puede aparecer.

En fin. "Tierra en la lengua" es una película superficial habiéndolo tenido todo para no serlo. Desde el trailer anuncia un dramatismo que nunca aparece. Desaprovecha una buena historia, desaprovecha las hermosas locaciones, desaprovecha la música y desaprovecha hasta el título.

Pdta: de nuevo, hay que decir que el papel de Jairo Salcedo es impecable. A eso hay que sumarle el par de escenas en las que se integran viejas imágenes y audios recobrados de la infancia de Mendoza junto a sus abuelos y un par de escenas en las que Mendoza nos deja ver, por fuera de la historia, por fuera de todo, a los animales del llano.

sábado, 14 de junio de 2014

Un borracho y tres poemitas infrarrealistas

Si el infrarrealismo existía antes de "Los detectives salvajes", la novela se encargó de convertirlo en una ficción. O mejor: primero el infrarrealismo fue real, luego se convirtió en una ficción, luego se hizo una ficción realizada y ahora va y vuelve de un lado a otro, como un borracho que para seguir caminando necesita apoyarse en dos paredes, primero en una y luego en otra y luego en la primera y luego en la segunda nuevamente. Algo así es el infrarrealismo ahora. De lo que sí estoy seguro, es de que el infrarrealismo es sumamente divertido. Tiene cosas buenas y cosas malas y cosas muy buenas y cosas realmente malas. Pero eso sí: siempre es divertido. Y como le decía a un amigo hace unos días: la poesía debe estar en el mismo lugar en donde uno se emborracha. Los infrarrealistas lo tienen claro.

Justamente por ser como un borracho que da tumbos por la calle, el movimiento mexicano ha dado de todo. Cuando toca la pared de la tristeza, el borracho eructa y nos da instrucciones para después de afeitarnos:

"Agarrar una cuchilla
y cortarse las venas
de tal modo que sea imposible
detener el flujo;
ensartar la cuchilla
en el estómago
con tal fuerza
tomar impulso
con las manos
y sin pensar
de golpe
meter la cuchilla
en el estómago"


Cuando el borracho toca otra de las paredes que lo rodean, la de la valentía, se detiene, alcanza el equilibrio -aunque sin dejar de balancearse-, se alisa un poco la camisa, se acomoda la corbata, se yergue y grita:

"Afuera de mi casa se están matando
escucho el tracatracatraca con eco
y yo estoy escribiendo Poemas
mi mujer grita ¡Por Dios, deja éso!
¡Se esta matando afuera de casa
los narcos contra los narcos
o sabe Dios qué pasa!
¡Maldita sea, deja esa computadora!
yo estoy escribiendo Poemas
Mi mujer a Nine Rain en la casetera
Escucho el tracatraca y a Nine Rain
México woke up, Terrorists attack
los narcos se están matando
y yo escribo Poemas
escribo sobre una flor
                                                    movida por el viento
                                                    entonces tocan a la puerta


                                                    abro y veo un tipo calvo
                                                    con un arma corta entre las manos
                                                    mi mujer corre a esconderse
                                                    el narco parece un niño con un arma
                                                    de juguete
                                                    no lo puedo creer
                                                    estoy escribiendo Poemas
                                                    y un narco me apunta con un arma corta
                                                    parece un juego de niños
                                                    el hombre apunta a la mesa y dispara varios
                                                    tiros tracatracatraca rompiendo platos y la
                                                    mesa de madera
                                                    hace volar pedazos de astillas un hoyo
                                                    en la madera, tengo miedo
                                                    no controlo mi temblor de miedo
                                                    yo estoy escribiendo Poemas
                                                    tracatracatraca
                                                    un narco imbécil interrumpe la escritura
                                                    y puede matarme"

El pobre borracho apenas puede mantenerse en pie así que decide dejar de tocar paredes y mejor echarse en el asfalto mojado, el asfalto de la sofisticación. Se sienta, y antes de quedarse dormido, el pobre dice algo que nadie escucha:

"Una mujer
de apenas
veintitrés años
salía de un cine
barato
en la ciudad
de los palacios
y caminaba
bajo la lluvia
nocturna
del último viernes
de agosto.
Tenía prisa
por atravesar
la ciudad y llegar
a su destino.
Parecía que
buscaba
el mar.
A esa misma hora
en Manhattan
Miles Davis y Juliette Greco
entraban por el lobby
del Waldorf-Astoria
en la avenida Park
llamando la atención
de todos los presentes,
sorprendidos de ver a un Negro
que no era un sirviente
en el hotel
mirando
hacia el otro lado
del mundo;
en otra ciudad
igualmente
tendida al mar atlántico
un joven delgado
y alto como un edificio
caminaba
por la Avenida 9 de julio
y pensaba
en escribir una novela
que se leyera
hacia atrás & adelante
igual como recorren
las ciudades
los niños
y los vagabundos;
en un café de Bucareli
Fidel sostenía su primera
conversación con el Che,
y tuvo la certeza
momentánea
de que la realidad
se repetía dos veces
pero que a él
no le tocaría
la parte
de la tragedia;
en un apartamentito
en San Francisco
el ciudadano K. llevaba
76 horas escribiendo
sin parar
y apenas tomaba un par
de minutos para abrir
otra botella de mezcal
y llenar el vasito
de plástico;
en una casa de seguridad
en Johanesburgo,
un grupo de sombras
llegaba a la conclusión
que no era factible
la teoría de un
un partido único;
En la ciudad de México
la mujer que había
salido del cine
llegaba,
empapada por la lluvia,
a un sanatorio en la calle
Gabriel Mancera.
Esa mujer sería mi madre
dos horas después"